Tarta de turrón blando

No sé ni por dónde empezar. Han pasado muchos días sin abrir mi ventana al mundo, sin compartir. He pasado de puntillas con temor a quedarme, con más temor aún de no hacerlo. He dejado que otras cosas fluyeran, que otros proyectos tomaran su rumbo. Me he embaucado en experiencias dispares, muchas de ellas autodidactas. He permitido que mi tiempo lo ocuparan otras muchas actividades que en realidad no eran tan mías del todo como lo es este blog. Y aunque no sé si las fuerzas flaquearán y daré un paso atrás para volver a irme, me embriaga la emoción de la primera vez. Se agolpan las recetas, las vivencias que hay tras ellas, las fotos que me permiten acercaros visualmente a cada propuesta. Las letras cabalgan en mi mente para dar forma a esta nueva andadura y se aceleran por salir a recibir de nuevo a los que ya estaban, a los que nunca se fueron, a los que escribieron interesados por la desaparición, a los que se suscribieron a pesar de la ausencia y, cómo no, para dar la bienvenida a los que llegarán.

Entre tanto pensamiento, entre el ir y el venir, entre el ¿empiezo de nuevo? o ¿salgo corriendo?, en estas épocas de pandemia que nos ha tocado vivir, algunas reflexiones he hecho. Algunas me han fortalecido indudablemente, de otras, sin embargo, he escapado más sensible, más nostálgica, más sincera. Con algunas os sentiréis identificados, en otras igual no tanto… En todo este tiempo, me ha dado cuenta de…

Que no hay nada más importante que la salud, que no se tiene una idea real de lo que es hasta que empiezas a ver cómo la pierden los que te rodean, como flaquean las fuerzas de hasta el más fuerte o las ganas hasta del más motivado.


Que somos vulnerables y frágiles. Muy vulnerables y muy frágiles. Que las dificultades que ahora vivimos reforzarán nuestra forma de movernos por el mundo.


Que no somos dueños de nuestro destino. Que no hay dinero, ni bienes materiales que determinen nuestra persistencia en este mundo. Y que a pesar de tener lo suficiente para tirar, lo que tira es tener vida.


Que hay valores que, tras el confinamiento, se están recuperando, reactivando, adquiriendo una nueva forma. Que la familia es el mejor lugar donde permanecer, al que pertenecer, donde darle sentido a estos valores.


Que el mundo va demasiado acelerado, sumido siempre en las prisas y la hiperactividad. En un «hay que vernos», «ya lo haremos», » a ver si sacamos un rato»… Necesitamos ponerle un freno, un alto en el camino. Hoy es imprescindible tomar el aire, recapacitar sobre lo que es realmente importante en la vida, en nuestras vidas y reactivar el mundo así como reactivarnos a nosotros mismos desde cero.


Y con estos pensamientos y un montón de cosas en el tintero agolpándose por salir, aquí me tenéis de nuevo, dispuesta a ofreceros lo mejor de mi. Dejad que me cuele en vuestros fogones para preparar una deliciosa y sencilla receta navideña.

En un abrir y cerrar de ojos, porque así ha sido, ha pasado el año. A veces me cuesta hasta centrarme en pensar en qué mes estamos y si dentro de toda esta falsa normalidad, porque de normalidad tiene más bien poco, las fechas navideñas lograrán llenar nuestras casas de ilusión, como años atrás.

He empezado por retomar recetas, de esas fáciles- no hay que complicarse tanto la vida- y he vuelto a dar entre mis apuntes con esta de la tarta del turrón blando… ese pobre turrón que se muere en la repisa de los antojos navideños, ese pobre turrón que llega en una cesta y que es pegajoso y blando y al que los niños siempre rehuyen… ese turrón que puede cobrar otra vida en este postre suave y delicado… una receta que no necesita horno y se puede preparar con antelación: tarta de turrón blando.

Ingredientes

(Para un molde de 18 cms)

Para la base

  • 100 g de galletas maría (medio tubo)
  • 60 g de mantequilla derretida

Para la tarta

  • 250 ml de nata para montar (35% de materia grasa o más)
  • 2 cucharadas de queso de untar
  • 3 cucharadas de azúcar glass
  • 200 ml de leche
  • 200 g de turrón de blando
  • 2 cucharadas de miel
  • 8 hojas de gelatina neutra

Para decorar

  • Almendra crocanti
  • Chocolate para cobertura (depende de la decoracióm que se quiera hacer)

Empieza con la base. Tritura las galletas maría hasta queden pulverizadas. Añade la mantequilla casi derretida e integra ambos ingredientes. Forra la base de un molde desmoldable. Mete al frigorífico para que se endurezca mientras realizas el resto de pasos.

Pon la gelatina a hidratarse en un cuenco con agua.

Calienta en un cazo la leche y cuando esté caliente añade el turrón desmigajado, con las manos se rompe muy fácil. Añade dos cucharadas de miel y mezcla bien. Escurre la gelatina y añádela a la mezcla removiendo bien para que se derrita. Es difícil que se integren totalmente todos los ingredientes, yo los paso por la batidora para evitar los grumos. Te recomiendo que el turrón sea de calidad porque es el ingrediente estrella de esta preparación.

Deja que se enfríe un poco mientras montas la nata.

Para que la nata se monte tiene que ser de mínimo 35% de materia grasa (m.g.) y tanto la cantidad de nata como el vaso deben de estar muy fríos. Yo la monto con la thermomix, incluso aunque sean solo 250 ml sin mariposa, en tramos de 30 segundos (tres tramos) a vel. 5 para evitar que se convierta en mantequilla.

Monta la nata y añade el azúcar glass y dos cucharadas de queso filadelfia, en el tercer tramo. Es un truco que yo uso para que quede con más consistencia y que en este caso no cambia el sabor.

Añade la nata montada a la mezcla del turrón y vamos integrando con movimientos envolventes. A pesar del azúcar que lleva el turrón no es un postre muy dulce. En este punto, puedes comprobar si quieres añadir algo más de azúcar glass a la mezcla.

Saca el molde del frigorífico, vierte el relleno de la tarta con cuidado sobre la galleta (yo siempre pongo una cuchara del revés, para que cuando caiga no haga un agujero en la galleta). Mete a refrigerar durante al menos un par de horas o tres. Decora con almendra crujiente.

Si te apetece hacer figuras de chocolate. Derrite media tableta de turrón para cobertura, ponlo cuando se haya enfriado un poco en una manga pastelera con la boquilla mas pequeña (o en una bolsita de refrigeración cortando la punta poquito) y sobre un papel encerado (de horno), haz figuras a tu gusto. Yo en este caso, hice árboles y ramas de chocolate. Mete al frío para que se endurezca y decora a la hora de servir el pastel.

En el blog hay un montón de recetas navideñas, puedes hacer una busca rápida en el buscador…

Si te ha gustado ésta o cualquier otra entrada y quieres compartirla en redes sociales, tienes los enlaces bajo el título de la receta. Me ayudarás a compartir mi trabajo y quizás a alguien le sirva también haber encontrado el blog.

Déjame tu comentario, tu inquietud, tu propuesta más abajo. Me hace mucha ilusión leeros.

¡Muchas gracias!

19 thoughts on “Tarta de turrón blando

  1. Has vuelto por Navidad… y yo empiezo. Deseosa del contenido de tu regreso. Te tendré cerca y seguro que me ayudarás con buenas recetas
    ¿Alguna propuesta navideña vegetariana?
    Miles de kilogramos de besos

  2. No me gusta mucho el turron,pero me encants tu blog ,ya lo conoci anteriormente,muy buenas recetas y faciles de hacer.
    Darte la enhorabuena por tu sensibilidad en la presentacion, me ha encantado.
    Soy Charo, tambien vistosona.
    Te recomendare, animo y no te pares ni pa coger aire.

  3. Hola Carolina, soy ISABEL M. otra Vistosona..

    Has hecho una presentación preciosa y la tarta tiene una pinta, impresionante !! Te seguiré a partir de ahora.

    Besitos

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