Milhojas de merengue

El tío Guille: persona buena en toda la extensión de la palabra, bromista, cariñoso y entregado donde los haya, de lo que se quedan sin algo por dártelo a ti, generosidad a raudales. Mi tío Guille siempre ha sido mi preferido y sé de buena tinta que desde que nací, he sido yo también su consentida, aún sin ser su sobrina de sangre. La vida solo le dio varones, aunque luego le compensó con un par de nietas preciosas. Mi primer triciclo me lo regaló él y aunque la anécdota solo vive en un par de fotos que tenemos de ese día, supongo que son de esas cosas que se te van grabando a fuego en la memoria, actúa de alguna manera el subconsciente creando recuerdos buenos sobre las personas que quieres.

Mis tíos se fueron a vivir fuera cuando yo tendría unos seis añitos. Cada ocasión que había o bien íbamos nosotros o venían ellos. Mis tres primos son como hermanos para mi, hemos vivido muchas cosas juntos, la mayoría de ellas muy divertidas. Alguna vez, incluso, al tío Guille no le importó hacer 425 kms en coche (cuando nos había autovías ni carreteras fáciles) para recogerme y llevarme a pasar una parte de las vacaciones con ellos. Muchos recuerdos me unen a él y las milhojas de merengue es uno de ellos. Es de esos sabores que me transportan a esos días de antaño, causándome una felicidad inmediata.

Las milhojas se las encargaba a un pastelero que él conocía y nunca faltaban cuando llegábamos a su casa. «Ya tengo ahí las milhojas para mi niña»- decía. Y su niña soñaba con la hora de la merienda.

Hacer milhojas en casa no es difícil, solo un poquito laborioso a la hora de montarlas. El sabor es estupendo, teniendo en cuenta que el merengue es mi «crema» favorita de todos los tiempos.

Ingredientes (para 12 porciones aproximadamente)

  • 2 planchas de hojaldre (500 g, si prefieres hacerlo en casa)

Estira las dos planchas espolvoreadas con un poquito de azúcar por delante y por detrás, pínchalas con un tenedor para evitar que suban y se inflen. Pincela con un poco de huevo y mete al horno con calor arriba y abajo a 180º durante unos 12-15 minutos hasta que esté doradito, sin llegar a quemarse. Si ves que se está inflando la masa, abre el horno y vuelve a pinchar.

Saca la primera plancha de hojaldre y repite el proceso con la segunda.

Cuando estén frías, corta en cuadros.

Merengue italiano

  • 6 claras de huevo
  • 600 g de azúcar
  • Agua para cubrir el azúcar
  • 4 cucharadas de limón o una cucharada de cremor tártaro
  • Azúcar glass para espolvorear
  • canela/ almendra crujiente para decorar

Para hacer el merengue es totalmente necesario una batidora que nos monte las claras firmes. Monta 6 claras a velocidad media-alta, añade unas tres cucharadas del azúcar (del total) y el zumo de limón para estabilizarlo.

Comienza a hacer el almíbar. En un cazo pon a fuego alto el azúcar y el agua suficiente para cubrí el azúcar, no eches agua de más. Remueve para disolver al azúcar en el agua. Si tienes termómetro, que en este caso es muy recomendable, tiene que llegar a 115º para alcanzar el punto bola dura. Si no tienes, basta con sacar un poquito de almíbar, soplar hasta que salgan burbujas y ponértelo- con mucho cuidado de no quemarte- entre los dedos índice anular y separarlos para ver si hace hebras, ese el punto perfecto. Deja reposar un minuto.

Con las claras montadas a punto de nieve, pon en velocidad media-alta la batidora y añade el almíbar en un hilo muy finito para que siga montando hasta que lo veas muy firme. Habrá doblado su tamaño.

El merengue bien montado tiene que hacer un pico cuando terminas de montarlo con la bombilla de la máquina.

Corta las láminas de hojaldre en partes iguales, cuadradas o rectangulares, de manera que tengas tres capas de hojaldre para cada milhoja: una para la base, otra para la parte superior y la capa media. En esta ocasión hice cortes iguales de cortes de 5 tiras del lado largo x 4 tiras del lado ancho y salieron 20 trozos (que daban para 6 milhojas de 3 capas = un total de 18 cuadros en cada plancha).

Con una manga pastelera, dispón el merengue entre capa y capa. Después de montar cada pastelito, tienes que poner merengue extra en los cuatro laterales e ir alisándolos con una espátula de cocina o cuchillo largo sin sierra. Para finalizar espolvorea con azúcar glass. Para decorar puedes usar canela, almendra en cubitos, almendra laminada, chocolate en polvo, etc.

Una vez montadas las capas, mete las milhojas al frigorífico para que el merengue se asiente y se endurezca un poquito. Yo suelo dejarla unas cuatro o cinco horas pero también puede ser de un día para otro. El hojaldre no deja de estar crujiente, eso si, no olvides que para comerlas es mejor un tenedor y un cuchillito de sierra para evitar que con la presión se te salga el merengue por los lados. 🙂

A disfrutar…

Y aquí te dejo uno de mis preciados recuerdos del tío Guille conmigo. Gracias por tantos buenos momentos juntos.

Déjame tu comentario, tu inquietud, tu propuesta más abajo. Me hace mucha ilusión leerte.

¡Muchas gracias!

7 thoughts on “Milhojas de merengue

  1. Ahora que en Mérida nos hemos quedado sin una confitería de siglos una buena ocasión para convertirnos en pasteleras. Gracias.

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