Mermelada de moras negras sin azúcar refinado

Cuando era pequeña, pasábamos algunos domingos en la casa de campo de mis abuelos. Cuando venían mis primos de fuera, nos salíamos a explorar y nos metíamos, imprudentes, en un coto vedado de caza. Allí nadie cazaba, o al menos teníamos la suerte de que no lo hicieran mientras invadíamos el terreno.

El caso es que allí había mil historias por escribir, desde saltar la valla hasta cruzar un riachuelo consiguiendo que nos mojáramos lo menos posible. Otra era pasar por los zarzales y coger moras y comerlas a puñados. Cierro los ojos y recuerdo esos momentos de manos manchadas como testigo de nuestros encuentros como los zarzales, como si fuera hace 5 años, pero han pasado unos cuantos, bastantes, más.

Aquellas moras eran redonditas, tiernas, de color oscuro y podías comerlas así directamente. A nosotros nadie nos dijo que no se podía. Tampoco que no podíamos meternos donde nos diera la gana.

De camino al cole de mis hijos, hay un pasillo de árboles muy altos y frondosos que dan unas moras alargadas negras que también están buenísimas. Con estos calores, se ha acelerado la maduración del fruto y todo el suelo está lleno de moras que ponen las suelas de los zapatos pegajosas.

Cuando mi padre vivía, mi hija recuerda que la ponía en hombros para alcanzar las moras y se las comían. Ella atesora ese recuerdo y otros muchos más de lo que el abuelo le enseñaba de la vida.

Ahora con la maduración del fruto y en ausencia del abuelo, tuvimos a bien tener a la abuela en casa unos días y ésta le concedió a la nieta el deseo de la recolección de moras. Para ello, nos armamos de paciencia, alargamos los brazos, manchamos las ropas, pegoteamos las suelas de los zapatos y recolectamos después de un buen rato más de 600 gramos de este  preciado fruto.

Después de la afanosa hazaña, no quedó más que convertirla en mermelada para conservarla más tiempo.

Las mermeladas se realizan, por lo general, añadiendo, la misma cantidad de azúcar refinado que de fruta, pero a mi me parece un absurdo.  Para empezar porque le quitas el gusto al fruto endulzándolo en demasía, y para seguir porque nada bueno obtenemos de un producto altamente calórico que no aporta ningún nutriente a nuestro organismo. Es como estropear el beneficio que nos genera consumir la fruta en sí.

Para ello, la elaboré con sirope de ágave, el néctar que se saca del ágave, la planta del tequila, tiene un bajo índice glucémico, aunque últimamente también se pueden encontrar detractores de este alimento;  y agar-agar, que es un espesante de origen marino, como una gelatina vegetal. No da sabor pero si nos hace las mermeladas más gelatinosas.

Ingredientes

  • 600 g. de mora negra alargada
  • 200 de sirope de ágave
  • Zumo de medio limón
  • 1 sobre de 2 g. de agar-agar

Si tienes thermomix, introduce todos los ingredientes en el bol. La mora es un fruto que se desmorona facilmente, con lo que puedes elegir hacerla en trozos grandes o triturar un par de segundos antes de empezar la coccion. Luego programa de 30 a 40 minutos con cubilete abierto a vel. 2, temperatura varoma.

Si no tienes thermomix, el proceso es el mismo, solo que tendrás que estar removiendo con una cuchara de palo para evitar que se pegue al fondo y controlando el espesor de la mermelada.

Aunque te parezca que está líquida, se solidifica cuando se enfría. Es más, en estas cantidades, me quedó bastante espesa. Se soluciona agregando agua hirviendo (cuchara a cuchara) hasta obtener la consistencia deseada.

Lava unos recipientes de cristal con abundante agua caliente y jabón y ponlos en trapos secos boca abajo. Rellena con la mermelada, cierra y ponlo boca abajo para que hagan el vacio hasta que se enfrien.

 

Si te ha gustado, ésta u otra entrada y te apetece compartir, puedes hacerlo desde los iconos sociales bajo el título. A mi me estarás ayudando a difundir mi trabajo.

Si además, quieres mandarme un mensaje, dejarme un comentario o hacerme una sugerencia, estaré encantada de atenderte.

5 thoughts on “Mermelada de moras negras sin azúcar refinado

  1. Me consta la recogida de las moras, ya que contribui a ello, recordando con mi nieta Lucia como las cogia desde los hombros de su abuelo.
    Te salio buenisima. Un beso

  2. Primero debo decir que el relato de tu infancia me transportaron y me llenó de ilusión. ¡Que linda historia!
    Aunque, sí es verdad que el sirope de ágave no es tan sano como muchos lo quieren vender, en la proporción de azúcar-moras y ágave-mora hay una diferencia brutal.

    Todo con moderación es bueno y con exceso es malo. Muchas gracias por haber compartido esta receta. No puedo esperar de probarla con un poco de queso crema en el pan.

  3. Hola Carolina:
    Era asidua lectora de tus recetas que leía en mi email en cuanto me llegaba.
    Desde la recetas de las rosquillas fritas ( en abril a)no he vuelto a recibir ninguo más y me he aventurado a meterme en tu página para ver qué otras delicias tenias preparadas.
    Son geniales!!!!!!
    Pero querría preguntarte… ya no voy a recibir más email?
    Muchas gracias.
    Un saludo

    1. Gracias por tu comentario. Me hace una ilusión tremenda lo que me cuentas. Reviso si estás en la lista de mailing y si no, te incluyo. Llevo un año un poco parada, publico cuando puedo. A ver si para después del verano, retomo el blog con ilusión y ganas y os vuelvo a mostrar lo que se cuece en mi cocina. Cada vez que publico se manda el email, si no llega un email probablemente, a menos que haya un fallo informatico, es porque no hay nada nuevo que mostrar. Un saludo y feliz verano!!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *