Focaccia casera recién hecha

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En España, somos mucho de tirar del bocata. Para todo. Somos un país unido por el amor al pan. Y no lo digo yo. Lo dice la madre que espera al niño con un bocadillo para la merienda. Lo dice el futbolista, que después del partido, va directo a comerse algo con que reponer las fuerzas. Lo dicen las panaderías que inundan cada esquina de tu ciudad. Lo dice el olor que embriaga el ambiente cuando entras al supermercado.

Hace poco leía un artículo que decía que el olor a pan recién hecho hace a las personas más amables con los extraños. Esa sensación de bienestar provoca un estado de ánimo más positivo, lo que se traduce en un mayor grado de altruismo con esas personas que no conocemos… Saca tus conclusiones. Yo sólo puedo determinar que el pan, no sólo favorece a ese buen hábito relacionado directamente con la dieta mediterránea, sino que además cambia nuestra actitud para bien.

Un pedazo de pan de pueblo, de pan con cerealesrústicochapatamolletebaguettepayéspistola… La lista se hace eterna…  Pues hoy añado uno más, sencillo de hacer y más sencillo aún de acabar con todas las provisiones que salgan de una sola masa: la focaccia.

La focaccia es un pan plano que se aromatiza con hierbas. Su nombre, cuyo significado en italiano es «hogaza» proviene a su vez del vocablo en latín focacĭat. f. de -cĭus, cocido al fuego. Nuestra hogaza de pan ha sido esta vez horneada, pero mantiene la tradición de pan casero, el sabor de la harina cocida.

Y aquí te va mi propuesta de este viernes: un bocadillo con pan de focaccia, rellena  con jamón de pato, provolone, queso de cabra, escarolas rizadas y canónigos aderezadas con vinagre balsámico y pistachos… quizás te suene un poco rimbombante, pero todo lo pomposo de su descripción te aproxima al sentido global de este original bocata a la italiana.

Ingredientes

  • 200 ml de agua
  • 50 ml de vino blanco
  • 50 ml de aceite de oliva
  • 530 harina de fuerza
  • 15 gr de levadura fresca
  • 1 cucharita de café de azúcar
  • 2 cucharitas de café de sal

Para cubrirla

  • Aceitunas negras rebanadas
  • Hojas de romero fresco
  • Tomate deshidratado
  • Orégano

Para el relleno

  • Jamón de pato
  • Queso de cabra
  • Queso provolone al orégano
  • Selección de escarolas y canónigos
  • Pistachos
  • Aceite de oliva
  • Vinagre balsámico

Modo tradicional
Intenta que el agua esté caliente para que al mezclarla con el aceite y el vino blanco quede a temperatura tibia. Disuelve y añade la levadura y mezcla bien.

En un bol grande o sobre la encimera, haz un volcán con la la harina, el azúcar y la sal y ve añadiendo poco a poco la mezcla líquida, de manera que se vaya haciendo una masa.

Amasar con paciencia, durante unos 5-10 minutos hasta que deje de estar pegajosa. Deja reposar en un plato enharinado durante una hora con un trapo por encima.

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Calienta el agua, el aceite y el vino blano 2 min, 37º, vel. 1. Añade la levadura y mezcla 5 segundos a vel. 4.

Pon la harina, el azúcar y la sal y programa 1 1/2 min, vaso cerrado vel. espiga. Te quedará perfecta, sin que se pegue ni que se quede ningún resto en el vaso. Deja reposar en un plato enharinado durante una hora con un trapo por encima.

Cuando haya doblado su tamaño,  amasa sobre una encimera enharinada o sobre una alfombrilla de silicona.

Corta en trozos rectangulares del tamaño que gustes.

Cólocalas en la bandeja de horno con papel encerado.

Adereza con el romero y las aceitunas unas, y con tomate deshidratados y orégano, u otras especies de tu preferencia.

Márcales unos agujeros con algo redondo y rocia un poquito de aceite de oliva.

Déjalas reposar otra media hora más.

Calienta el horno a 180º y hornea durante 10-15 min hasta que vayan tomando un color tostado.

Las opciones para el relleno son innumerables, pero en casa, suelo prepararlas así y en este orden: jamón de pato, queso provolone, queso de cabra y lechugas.

Por otra parte, machaca pistachos con un chorreón de aceite de oliva y vinagre balsámico en un cuenco y baña las lechugas con este aderezo.

Si te gustan las masas, puedes ver otras recetas relacionadas con ésta y la cocina italiana.

Sirve de inmediato, ¡que se enfría el pan! Buono appetito!

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17 thoughts on “Focaccia casera recién hecha

  1. Wow, vino blanco en la masa de la focaccia… tiene que darle un sabor de muerte! Me encanta el bocata que has preparado, aunque suene un poco rimbombante es una combinación de muerte.Un besote enorme

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